¿Por qué las cebras no tienen úlceras? (Reseña del libro de Robert Sapolsky)


“Why Zebras Don’t Get Ulcers” (Por qué las cebras no tienen úlceras), del neurobiólogo americano Robert M. Sapolsky, es una obra que aborda desde una perspectiva científica e integral, y con una prosa bastante accesible y agradable, una de las condiciones que más nos aquejan a los humanos en estos tiempos post-industriales: el estrés.

El autor comienza asentando que el estrés es un proceso natural que responde a la necesidad de enfrentar circunstancias de peligro, en términos de supervivencia. Tiene todo el sentido evolutivo y su utilidad es, y ha sido, indiscutible.

Compartimos este mecanismo con otros animales, pero nosotros lo activamos en formas mucho más complejas y sutiles, y por ello puede efectivamente llegar a descontrolar nuestra vida.

Cuando una cebra activa una respuesta de estrés, lo hace siempre a causa de un estímulo directo y tangible, por ejemplo, al ver a un león a la distancia acechando. El estrés es pues, en buena medida, la liberación de esas hormonas que preparan o predisponen a la cebra a pelear o correr por su vida (y al león también, derivado del hambre; que también es una amenaza muy real para él).

A causa de lo anterior, en ambos escenarios, se tensan los músculos, la respiración se acelera, el flujo sanguíneo se eleva y se suspenden actividades de largo plazo, como la digestión y el crecimiento. Para el cuerpo tiene sentido posponer esto porque ante este escenario no se sabe en realidad si existe un mañana, por lo que es preciso poner todas las energías disponibles en la situación que apremia.

A diferencia de cebras y leones, los humanos no solo activamos respuestas de estrés ante estos escenarios, sino también (y sobretodo) ante estímulos psicológicos. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir impresionantemente que con solo pensar en algo podemos disparar los mismos mecanismos de estrés de leones y cebras.

Esta singularidad nos hace especialmente vulnerables a que el estrés se vuelva crónico y nocivo en nuestra vida, al punto de derivar en el desarrollo de algunas enfermedades, especialmente cardiovasculares y digestivas.

Sapolsky es en todo momento equilibrado y enfatiza que, a diferencia de lo que muchos #coaches de manejo de estrés parecen proponer, no todas las enfermedades se deben al estrés; y, su eficaz gestión tampoco es milagrosa al punto de curar enfermedades como el cáncer. Sin embargo, sostiene que efectivamente un manejo eficaz de este puede contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas.

Como herramientas para el manejo del estrés Sapolsky analiza y sugiere el ejercicio aeróbico y la meditación continua, de las que señala que funcionan, pero hasta cierto punto; porque la duración de sus efectos es solo de algunas pocas horas. También sugiere el apoyo social y las relaciones sanas, así como cultivar una perspectiva flexible de la vida: en pocas palabras mantenernos conscientes de las cosas que podemos controlar y cambiar, y aceptar aquellas que no; cambiando el énfasis entre una y otra idea de acuerdo a las circunstancias.

Finalmente apunta que la efectividad de las técnicas de manejo de estrés depende de la personalidad y las circunstancias de cada quién, por lo que vale la pena probar una y otra, y observar qué es lo que se adapta mejor a nosotros.