Wait, y una pareja en la lluvia

Volvía del trabajo, recorriendo el periférico que bordea la ciudad. La llovizna ligera caía, haciendo brillar el pavimento como un espejo difuso y empañando mi parabrisas por momentos. Los cerros que abrazan Zacatecas se perdían entre la neblina, y al fondo, el Centro Histórico se distinguía apenas, con sus torres coloniales apuntando al cielo gris. Todo parecía envuelto en una calma delicada, casi mágica.

En medio de ese paisaje apareció ante mí una pintura singular, una escena casi cinematográfica. En el estéreo sonaba casualmente Wait, de la banda francesa M83, y una pareja joven avanzaba en motocicleta. Ella llevaba casco, él no. Y en ese gesto pequeño y hasta imprudente se escondía algo profundo, que a menudo pasamos de largo: un impulso de protección, una inclinación natural por resguardar a quien se quiere, a quien te importa, incluso cuando ello implica un riesgo… y precisamente por ello. Esa irresponsabilidad medida, esa decisión silenciosa de exponerse para cuidar, para proteger, es algo que, desde tiempos inmemoriales, como un instinto, nos conecta con nuestra historia, con nuestra especie, con la noción misma de lo masculino.

Fue uno de esos momentos en que todo parece encajar, y el mundo recuerda —o nos hace recordar—, aunque sea por un segundo, que la bondad no siempre necesita palabras ni gestos grandiosos, y que la vida, con frecuencia, es como una película, y susurra verdades que pueden ser escuchadas si estamos atentos.

Mientras la pareja se alejaba por la carretera húmeda, comprendí —o recordé, más bien, porque hay cosas que deben recordarse con frecuencia— que la belleza no está en los grandes eventos ni en los monumentos, sino en lo pequeño, en estos instantes cotidianos que nos revelan la esencia de lo humano: la atención al otro, la protección entregada sin condiciones, la interconexión y la armonía que puede revelarse cuando los actos, la música, la lluvia, la velocidad y la ciudad parecen alinearse para recordarnos que algunas cosas, en su simpleza, siguen y siempre estarán bien.